2020, nuevas oportunidades para perderte

A las puertas del 2020, muchos son (somos) los que nos planteamos una lista larguísima con deseos a cumplir en el nuevo año que comienza.

No falta, por lo menos en la mía, el deseo de poder viajar más, de conocer y encontrar esos rinconcitos donde perderse, desconectar, vivir experiencias únicas y aprender.

Es complicado acertar con el gusto de todos aquellos que me leen, pero una cosa tenemos en común: que somos curiosos.

Déjenme dedicar mi último artículo  del año a una forma de viajar diferente, con el único deseo de contagiar mi entusiasmo, y tal vez poder ayudar a las personas que necesitan un cambio para encarar el año que comienza. Por lo que este será un artículo desde un punto de vista sentimental. Si tiene éxito, prometo ceñirme de nuevo a la información sobre el viaje en sí y sus características para aquellos que deseen dar el salto y cumplirlo, pero me es muy complicado hablar de ello sin la parte emocional. Por eso he decidido contar lo que por lo menos para mí ha significado el siguiente viaje.

Quien ya haya realizado el Camino de Santiago comprenderá lo que a continuación relataré, de manera breve me temo, pues así es la vida, prisas y artículos breves. Pero antes de nada añadir que cada persona que peregrina tiene su propia experiencia. Simplemente expongo lo que yo vivo cada Camino y lo que me han contado otros tantos peregrinos.

Todo comienza desde que te haces con tu mochila y las zapatillas. Te pasas días pensando qué vas a llevar, midiendo el peso, descargando mapas e información, preguntándote si todo eso que has guardado será útil o no. Es difícil desprenderte de la vida de comodidades que llevamos. Queremos llevarnos encima la casa cual caracol. Créeme cuando te digo que la mitad de las cosas que llevas no las vas a utilizar. Al final eliges siempre el pantalón más cómodo, o esa camiseta más fresquita, y el resto acaba hecho un lío en el fondo de la mochila, llegando hasta a molestar.

peregrinoCuando por fin llega el día, acudes a tu punto de partida con nervios por comenzar y dudas de si serás capaz de terminar, pero aun así hay algo dentro de ti que te dice confía.

No hay que ser religioso para peregrinar. No hace falta que entres en cada iglesia, pero como historiadora del arte te lo recomiendo, porque siempre descubres pequeñas joyas escondidas de nuestro patrimonio. Espero poder haceros un día una breve guía. Simplemente camina, disfruta de los que ves, de la gente que vas a conocer, de cada cosa que ocurra.

No te voy a mentir, habrá días maravillosos, y otros que irás enfadado con el mundo. Si vas acompañado/a a esta aventura lo podrás notar cuando empieces a caminar a casi 1 km de distancia de tu compañero/a de viaje. Ahí es donde comienza el verdadero camino, que irá más allá de llegar a Santiago de Compostela o Finisterre. Es un camino por el conocimiento de uno mismo. Dicen estudiosos del Camino de Santiago que durante el trayecto se recrea una vida, desde el nacimiento hasta la muerte, y termina en la resurrección. Te da tiempo a pensar, muchísimo. Conectas con tu lado humano, ese que a veces parece dormido e insensibilizado con el bombardeo constante y las prisas de la vida. A veces conectas tanto, que la inserción a tu vida anterior a este viaje casi “iniciático”, puede ser hasta traumática.

peregrinosOcurre que cuando terminas el camino, no sientes la alegría que tu pensabas el primer día que ibas a tener, esa sensación lógica de haberlo logrado, de haber superado un reto durísimo. No. Te quedas mirando a tu alrededor preguntando ¿y ahora qué? Tu vida durante días simplemente era caminar y preocuparte por tener esa noche un techo donde dormir, y ahora te ves ahí, tal vez con unas cuantas lesiones y un dolor de cuerpo que no te tienes de pie, pero te sientes triste. No desesperes, pues es en ese momento donde hay que aprovechar para realizar un nuevo inicio, liberarnos de lo que no nos hace felices, para comenzar a ser nosotros mismos.

Cada Camino es como comenzar una nueva oportunidad, como un principio de año, un regalo que nos hacemos a nosotros mismos ¡Qué necesario es tener que regalarnos tiempo a nosotros mismo!

UltreiaSi leyendo esto decide emprender este maravilloso viaje, tenga siempre presente que pasará a formar parte de tantos y tantos peregrinos que durante siglos han pisado esos mismos caminos. Está haciendo historia.

Os deseo un feliz año. Ultreia.

Ocio cultural agradece sus comentarios. Muchas gracias
Sandra B. Sánchez

Sandra B. Sánchez

Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca.

Estudios superiores en Investigación y Gestión del Patrimonio Cultural.

Combino la pasión por mi profesión con los viajes, la aventura y la escritura.

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